Del asesinato de Guillem Agulló a Vito Quiles: hilos que conectan pasado y presente de la ultraderecha
José Luis Roberto (i), Vito Zoppellari Quiles (c) y el exinspector jefe de la Policía Nacional Ricardo Ferris (d) en una charla de España 2000 - YouTube
Cuando Quiles acudió el año pasado a Valencia a propagar sus discursos de odio, quien estaba junto a él era “El Cojo” y sus escuadristas de España 2000
La serie de dibujos animados, escrita y dirigida por Zerocalcare, ‘Cortar por la línea de puntos’, pone el foco en la importancia de conectar los eventos del pasado con el presente. De atar cabos para entender mejor la realidad actual y situarla dentro de un contexto más amplio. Ese es el ejercicio que realizamos hoy: partir del asesinato de Guillem Agulló hasta llegar a la actualidad, viendo cómo esas piezas se han ido moviendo y cómo viejas caras del fascismo, ligadas a la violencia, siguen manteniendo redes y conexiones con los ultras que hoy atentan contra la democracia.
Hoy se cumplen 33 años de aquel asesinato. Guillem tenía solo 18 años cuando fue asesinado por un grupo de neonazis. Era antifascista, independentista y miembro de SHARP. Aquella Pascua de 1993 estaba en Montanejos con sus amigos y amigas, pero la noche del 11 de abril todo cambió: varios neonazis lo sujetaron para que Pedro Cuevas Silvestre, conocido como “El Ventosa”, le asestara una puñalada mortal en el corazón. Después huyeron entre gritos de exaltación fascista.
Lo que vino después en ningún caso puede llamarse justicia. Porque no fue solo el asesinato: fue una condena de apenas cuatro años para quien dio la puñalada mortal. Fue ver cómo el resto de ultras quedaban en libertad. Fue comprobar cómo, tras salir de prisión, Cuevas seguía vinculado al entorno neonazi. Fue, en definitiva, una farsa judicial que criminalizó al propio Guillem, a su familia y a su entorno. Un proceso en el que incluso se obligó a una de sus amigas a cantar el ‘Cara al sol’. A esto se sumaron ataques cobardes contra la familia y una campaña mediática sin escrúpulos, cargada de manipulación, contra la víctima y quienes le rodeaban.
El objetivo era claro: distorsionar la realidad y criminalizar a la propia víctima pese a haber sido asesinada. Se estaba juzgando a Guillem. Era él, el joven antifascista asesinado, quien tenía que defenderse. Algo que también hemos visto en otros casos como los de Carlos Palomino, Jimmy, Lucrecia Pérez o Aitor Zabaleta. Esto ha sido la norma cuando se ha asesinado a antifascistas, personas racializadas…En ese contexto también aparece el nombre del líder histórico de la formación fascista España 2000, José Luis Roberto, alias “El Cojo”, vinculado de forma directa a entornos como Acción Radical, relacionados con los asesinos. Así detallaba El Tempssu conexión con Acción Radical:
“Su conexión con el grupúsculo llegaba al punto de que la dirección que otorgaba el fanzine neonazi Zyklon B, en referencia al gas que mató a millones de judíos en los campos de exterminio, como punto de contacto con Acción Radical coincidía con el domicilio del sindicato y la compañía en manos de Roberto, quien también se ocuparía de ellos años más tarde de asesor”.
Es decir, la relación era directa: el punto de contacto con Acción Radical coincidía con la dirección de su pseudosindicato y su empresa. Pero, pese a las investigaciones publicadas señalando la sombra de Roberto detrás de la vinculación directa, apoyo y financiación de Acción Radical y de otras organizaciones de extrema derecha violentas, jamás fue juzgado por esto.
En 2022, presentaría una querella contra el equipo de rodaje de la película ‘La mort de Guillem’, alegando que lo señalaba como autor intelectual del asesinato.
Roberto ha tenido sus tentáculos en diversas esferas de poder. Ha sido director de un colegio propiedad del Ministerio de Defensa, presidió la sección local del (pseudo) sindicato ultra Coordinadora Nacional Sindicalista (CONS) y fue propietario de bares frecuentados por la ultraderecha. También presidió la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), patronal del sector de la prostitución. El periodista Joan Cantarero recoge años de investigación sobre ANELA y sobre su figura en ‘Los amos de la prostitución en España’.
Durante la Transición fue detenido por colocar bombas en actos independentistas —una de ellas explotó en el estadio del Levante UD antes de un acto de la Trobada dels Pobles—, pero volvió a salir impune de aquello. Años después, su empresa de seguridad acabaría vigilando ese mismo recinto. Según El Temps, también estuvo vinculado a un tiroteo en 1980 y a otros episodios de violencia posteriores, como el ocurrido el 28 de agosto de 1987, cuando un delincuente común fue apaleado.
Treinta y tres años después, la historia de Guillem obliga a mirar más allá del pasado. A comprender que los hechos no son aislados, que existen hilos que conectan nombres, estructuras y discursos a lo largo del tiempo
Una investigación de ese mismo medio, publicada hace 36 años y titulada Los negocios de José Luis Roberto, ya señalaba hasta dónde llegaban su influencia y sus tentáculos en las esferas de poder. En ella se recogía, por ejemplo: “Desde hace dos años, José Luis Roberto dirige el colegio público Jaume I de Paterna, uno de los centros de EGB que no han sido transferidos y dependen de forma conjunta de los Ministerios de Defensa y Educación. En el centro hay un total de 390 alumnos que son, en su mayoría, hijos de militares, guardias civiles y policías”.
Pero la sombra de Roberto y su influencia siguen presentes, tratando de captar a jóvenes y de propagar su odio. Lo vemos cuando desfila junto a sus escuadristas por determinados barrios, difundiendo discursos racistas, homófobos y de odio contra personas racializadas o contra la izquierda.
En 2021, España 2000 desfilaron por el barrio de Chueca cargando contra los “maricas” y “sidosos”, y coreando lemas como “Hitler tenía razón” o “Fuera marica de nuestros barrios”. Tras investigarse por delito de odio a los dirigentes de la misma, “El cojo” y Alberto Ayala, vinculado a Ultras Sur, el Juzgado de Instrucción Número 9 de Madrid decidió archivar la investigación.
Ese mismo año, marcharon por el centro de Valencia, exhibiendo simbología nazi y, al final del recorrido, Roberto elogió la legislación laboral de Adolf Hitler y Benito Mussolini. Ese día, la policía reprimió, como es habitual, la contramanifestación antifascista y, tras la marcha, se produjo una agresión por parte de los neonazis a escasos metros de la sede de España 2000.
El joven agredido recibió golpes y patadas por todo el cuerpo a manos de una decena de ultras. Según relató La Marea, los agresores huyeron del lugar coreando consignas como “Sieg Heil”. La víctima contó que, tras la brutal paliza, un hombre de más de 50 años que formaba parte del grupo se le acercó mientras permanecía en el suelo, en estado de shock, le mostró una navaja y le dijo: “¿Quieres que te la clave?”.
Muchos se preguntan cómo, con ese historial, Roberto no ha pasado por prisión o cómo puede actuar durante tanto tiempo sin consecuencias. Quizás esta pregunta se pueda responder en hechos recientes: en 2022, poco tiempo después de aquellas y otras marchas violentas, con Fernando Grande-Marlaska como ministro del Interior, la Policía Nacional le premió por la colaboración entre su empresa, llena de neonazis, y el cuerpo policial.
Hoy, como vemos, esas conexiones entre viejas y nuevas caras de la ultraderecha siguen ahí. Figuras como Vito Quiles, que pueden parecer otra cosa por su estética, no dejan de formar parte de ese mismo entorno ultra. Detrás de su fachada, encontramos los mismos discursos de odio y la violencia.
Veámoslo con más ejemplos concretos. Cuando Quiles acudió el año pasado a Valencia a propagar sus discursos de odio, quien estaba junto a él era “El Cojo” y otros escuadristas de España 2000 y Yomus. Los Yomus han hecho canticos y desplegado pancartas celebrando el asesinato de Guillem Agullo, con lemas como "Guillem jódete", así como "Josué libertad", en referencia al neonazi que asesinó al militante antifascista madrileño Carlos Palomino.
El día que los escuadristas de España 2000 iban de la mano de Quiles, la cuenta oficial de la organización de Roberto llegó a afirmar en redes: “Se puede decir sin miedo a equivocarnos que ha sido el día que más seguro ha estado”. También subieron un vídeo titulado: “Vito Quiles escoltado por militantes de España 2000 en Valencia”.
Quiles es conocido por acosar de forma sistemática a la izquierda, difundir bulos y discursos de odio y, recientemente, por aplaudir a ultras neonazis del Espanyol en cánticos racistas como “¡musulmán el que no vote!”. Aprovechándose de catástrofes de la Dana para lanzar su artillería mediática de manipulación. También fue uno de los que alentó bulos y el terrorismo de extrema derecha en Torre Pacheco, acudiendo junto a escuadristas de Desokupa, entre ellos, el empresario y jefe de la organización Daniel Esteve.
El periodista Fonsi Loaiza señaló que uno de sus guardaespaldas, David Castillo, formó parte del Frente por España, vinculado a Alianza Nacional. En imágenes publicadas se le puede ver con simbología fascista, camisetas de Ultras Sur y otros elementos de ese entorno. Otro de los escuadristas de Quiles estuvo en la boda del neonazi conocido como “El ratilla” y en la despedida de soltero de este líder de Suburbios Firm, vistiendo una esvástica. En esa boda también estuvo Ricardo Guerra, asesino de Aitor Zabaleta.
Volviendo a su relación con José Luis Roberto. No es la primera vez que han ido de la mano. Quiles ya participó en una charla organizada por España 2000 en abril de 2024, donde estuvo acompañado por este y el exinspector jefe Ricardo Ferris, destituido tras la presión social por sus declaraciones racistas y de odio contra personas migrantes. En esos actos también participaron figuras como la neonazi Isabel Peralta, miembros de Núcleo Nacional, Miguel Bernard de Manos Limpias, Blas Piñar hijo —descendiente del fundador de Fuerza Nueva— o Eduardo García Serrano, entre otros.
En su web, España 2000 publicó un artículo alabando a Quiles, calificándolo de “periodista joven, valiente e incómodo para el poder, que se ha jugado el tipo literalmente en la calle y hace las preguntas que ninguno de los periodistas y medios subvencionados y vendidos al gobierno”.
Treinta y tres años después, la historia de Guillem obliga a mirar más allá del pasado. A comprender que los hechos no son aislados, que existen hilos que conectan nombres, estructuras y discursos a lo largo del tiempo. Unir esos puntos es una exigencia democrática. Porque sin una mirada que vincule pasado y presente, la impunidad se diluye y acaba normalizándose. Y porque solo manteniendo viva la memoria es posible hacer florecer verdades ocultas, ampliar la mirada y, con ello, reconocer esas continuidades para poder hacerles frente.
Cuando nos denunciaron a mí y a un colaborador de este blog
Comencé a escribir en febrero de 2011 en este blog. Y como observará el lector, por el nombre que le puse, al principio mi idea era tratar sobre la Guerra Civil española. Me aficione a la Guerra Civil, a raíz de comprarme mi primer ordenador y entrar en las noticias digitales. Los libros mal llamados revisionistas de Pío Moa habían sido tomados como la verdad indiscutible entre la derecha española, y en los comentarios por Internet le echaban la culpa de la Guerra Civil al PSOE, negaban (y siguen negando) la matanza de Badajoz; el bombardeo de Gernika solo fue responsabilidad de la Legión Condor; que si Paracuellos por aquí, que si Paracuellos para allá.
Un servidor tenía entendido de que la matanza de Badajoz fue cierta, y que la guerra empieza tras un golpe de estado que no consigue sus objetivos, pero uno no puede hablar por referencias, así que me puse a investigar por mi cuenta. Un familiar me pasó un libro de Francisco Espinosa, La columna de la muerte; y dos libros de Francisco Pilo Ortiz: Ellos lo vivieron y La represión en Badajoz. En el libro de Pilo, el autor nos mostraba unos testimonios muy interesantes, esa fue su mayor aportación y mérito, aunque años después se desdijese quedando a la altura del betún.
Buscando información sobre Francisco Pilo Ortiz por Internet, me encontré con un blog suyo, La Guerra Civil en Badajoz. Les juro que no podía creer que aquel señor que escribía en aquel Blog, fuese el mismo que escribió aquellos dos libros sobre la toma de Badajoz y la posterior represión. Ya había salido la ley de la memoria histórica de Zapatero, y a Pilo se le veía desatado cargando contra el PSOE y contra todo lo que olía a memoria.
Rebuscando también me encontré con el blog de Manuel Barragán-Lancharro, Historia de Monesterio, un abogado y licenciado en historia que había publicado un libro sobre la Guerra Civil en Monesterio. El blog de Manuel-Barragán-Lancharro, era aun peor, si cabe que el de Pilo. Así que tuve la ocurrencia de crear este blog para defender (y equilibrar la balanza) a los historiadores como Francisco Espinosa Maestre, José María Lama, etc, etc. Los "historiadores marxistas", "de la mentira" o "devoradores de subvenciones", estas definiciones y algunas más subidas de tono eran vertidas contra personas honradas e incansables luchadoras en pro de la memoria histórica en aquellos blogs.
Escribí ciertos artículos sobre Pilo y otros sobre Barragán-Lancharro. He de reconocer que Pilo fue más noble que su compañero bloguero. Con Pilo intercambiamos algunos artículos pero de ahí no pasaba la cosa. Barragán-Lancharro no decía ni pío, hasta que un buen día recibimos Antonio Alfonso Hernández y el que esto escribe sendas demandas en donde nos reclamaba a cada uno la cantidad de 6.000 euros, en total 12.000.
El caso saltó a la prensa, y gracias a José María Lama y Francisco Espinosa elDiario.es publicó un manifiesto: "Sobre el honor y el buen nombre. En torno a una demanda judicial"...
... En Extremadura hemos soportado durante años la existencia de varios blogs ultraderechistas que quisieron conseguir mediante la descalificación y el insulto lo que sus propias facultades y recursos no les permitían: desarrollar una crítica sólida y fundamentada de las investigaciones que sobre la historia de la sublevación militar del 18 de julio de 1936 y la ocupación de la región se habían ido publicando desde la transición. Uno de esos blogs era escrito por Antonio Manuel Barragán Lancharro, natural de Monesterio, y destacaba por la agresividad y los ataques personales a numerosos historiadores, políticos y juristas.
Las personas afectadas por los ataques de Barragán desde 2010 a 2014 forman una amplia nómina entre las que están Cayetano Ibarra, José María Lama, Julián Chaves, Francisco Espinosa, Justo Vila, José Manuel Corbacho, Cristina Almeida, Carlos Jiménez Villarejo, Baltasar Garzón, Guillermo Fernández Vara, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, José Antonio Griñán, Manuel Muiño, Miguel Herrero, Virgilio Zapatero, Ramón Jáuregui, Pedro González-Trevijano, Amelia Valcárcel, Carlos García de Andoin, Alicia Alted, Ricard Vinyes, Carme Molinero, Hilari Raguer, Feliciano Barrios o Francisco Ferrándiz.
(...) Los insultos, que constituían práctica habitual de los escritos de Barragán Lancharro, fueron criticados y denunciados por Juan Antonio Cortés Avellano y un colaborador mediante otra publicación digital: “Badajoz y la guerra (In) Civil”. Pero la inquina de Barragán fue en aumento. Llegó incluso a utilizar el pasado de los padres de algunos de los historiadores y políticos a los que atacaba, intentando alardear –con retorcimiento y exageración− de que para él sus vidas no tenían secretos. elDiario.es...👈
El juicio lo ganamos mi amigo y un servidor. Victoria de la que también se hizo eco elDiario.es: "Derrota judicial para un historiador tachado de “facha” por estudiosos de la Guerra Civil en la región"...
... Llamar “facha”, “franquista” o “ultraderechista” a un historiador a consecuencia de las tesis que mantiene sobre la República o la Guerra Civil en Extremadura, no es delito según el juzgado de primera instancia e instrucción número 3 de Cáceres, que acaba de dictar una sentencia en la que absuelve a los dos autores de un blog en el que se lanzaron esos calificativos.
Ha sido un caso sonado dentro del círculo de historiadores y estudiosos de ese período de la historia regional, que viene siendo objeto de polémica en este caso por las tesis mantenidas por un abogado extremeño, Antonio Barragán Lancharro, y que había presentado una demanda contra los dos promotores del blog ‘Badajoz y la guerra (In) Civil’, en el que se mantienen opiniones contrarias a las suyas. elDiario.es...👈
Esto ocurría en 2015. En 2019, Manuel Barragán-Lancharo se presentaba en las listas de Vox por el Ayuntamiento de Badajoz y como cabeza de lista Alejandro Vélez (HOY...👈), pero no consiguió un puesto de concejal. En 2021, figuraba como Vicesecretario Jurídico de VOX, e ignoramos si en 2066 sigue en Vox.
En 2019, Barragán-Lancharro publicaba un artículo en La Paseata magnificando a Vox: "VOX, un fenómeno cultural sin precedentes"...
... España, país que no es ajeno a nuestro entorno, ha estado dominada por el marxismo cultural desde hace más de cincuenta años. En los últimos tiempos dicho predominio se está resquebrajando inexorablemente, por una razón evidente. Dicho predominio cultural marxista se ha impuesto hasta en más íntimo ámbito personal: Un buen ejemplo es la ideología de género en todas las vertientes. La paseata...👈
Fenómeno cultural no sabemos si es Vox, lo que si es Vox es un fenómeno comercial, sobre todo para las arcas de Abascal y su cerrado círculo. Por aquel entonces no se hablaba de woke se usaba el término ideología de género, que cabe preguntarse, que diantres tendrá que ver el marxismo con eso que llaman woke o la falsa ideología de género. O mejor dicho, como pueden meter a Marx en algo que ni se conocía, ni se le esperaba. Y durante los 50 años de los que habla en la España del 78 ha habido un bipartidismo feroz que nada tiene que ver con el marxismo cultural. Porque ya me dirán cuan marxista ha sido el PSOE de Felipe González y ahora el PSOE de Sánchez. ¿Qué marxismo cultural hegemónico hay y hubo en España?
Los días 15 y 16 de octubre de 2018 (mañana y tarde) dentro del periodo informativo del Proyecto de Ley (PLEY-19), de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura, varios historiadores, arqueólogos, representantes de las asociaciones y en general personas interesadas en la memoria histórica comparecieron en la Asamblea de Extremadura. Los comparecientes fueron invitados por las distintas formaciones políticas. El PP debió de ser quien invitó al licenciado en historia Antonio Manuel Barragán-Lancharro, persona que en otras ocasiones ya mostró su inquina en contra de la LMH
Barragán-Lancharro, para criticar y denostar el nuevo proyecto de memoria que se estaba debatiendo, no tuvo mejor ocurrencia que basarse en el libro de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, como prueba irrefutable de que el Frente Popular amañó las elecciones de 1936, y que por lo tanto no las ganó. Parece ser que después no hubo 40 años de dictadura en España. Cuando lees el libro, te das cuenta de que Álvarez Tardío y Villa García lo que demuestran precisamente es todo lo contrario, que el Frente Popular si ganó las elecciones del 36, que como dice el historiador Carmelo Romero Salvador, son las únicas elecciones con apellidos (del Frente Popular). Porque esas elecciones precisamente las organizaba las derechas. Aunque hubo denuncias de las izquierdas y de las derechas de supuestas trampas...
...No precisaban los partidos del Frente Popular de ninguna alteración o anulaciones para disponer de una notable mayoría (le sobraban ante de las anulaciones, 30 escaños), pero este sistema de validación de actas era una invitación, como ya comentamos, tanto que las componendas ("chalaneos vergonzosos", en expresión de Indalecio Prieto) como para los abusos. Al fin y a al cabo, suponer o pretender que, a la hora de aprobar o rechazar sus propias actas y las de los demás, los diputados van a tener colectivamente comportamientos más éticos que los practicados durante las elecciones, tanto por ellos como por los distintos poderes y por los propios electores, son suposiciones o pretensiones tan bien intencionadas en la teoría como, en la práctica, ingenuas. El Frente Popular de izquierdas,Pág. 141
A pesar de las denuncias de irregularidades en algunas suscripciones, cometidas por derechas e izquierdas, el Frente Popular ganó las elecciones y nadie las impugnó en su totalidad. El libro de Tardío y Villagarcía, precisamente demuestra la victoria de las izquierdas.
En la FNFF a Barragán-Lancharro le publicaron un artículo desmintiendo la matanza de Badajoz con ¡las memoria de Puigdengolas!...
... René Brut, cámara de la productora francesa Pathé-Journal, filmó en el cementerio de Badajoz hileras de incinerados y otra sin incinerar. Fue en la mañana del 18 de agosto. En cuanto a las imágenes de los incinerados se puede observar que no humea, lo cual demuestra que sólo se había hecho una vez. Esos cuerpos, por mucho que ahora la propaganda neomarxista y neostaliniana se empeñe, eran tanto milicianos muertos en las luchas como también efectivos caídos de la fuerza asaltante. En las memorias del Coronel Puigdengolas, Comandante Militar del Badajoz rojo, dejó dicho que la cifra de milicianos en la ciudad las horas previas de la toma, el 14 de agosto de 1936, no llegaba a 275 (doscientos setenta y cinco). Ni 2.000, ni 4.000 ni 8.000, sólo 275. En resumen, Indalecio Prieto, uno de los personajes más dañinos que padecido la política española, fue el inventor de la más impresionante trola de cabecera de la seudohistoriografía izquierdista de nuestros días. FNFF...👈
Y como Puigdengolas dijo que solo había 275 milicianos, algo que era falso, pues no hubo matanza alguna. Además de milicianos pasaban por las armas a todo lo que olía a rojo. Y también asesinaron a militares como dejó grabado René Bru el día 18 por la mañana. Ese día todavía se veían cadáveres amontonados en el cementerio con intención de prenderles fuego y después enterrarlos en la fosa común. ¿De qué propaganda neomarxista y neoestalinistas nos habla el Sr. Barragán-Lancharro? Yo lo que veo es propaganda franquista para negar lo que llevan negando desde 1936.
El Salto hablaba así de Manuel Barragán-Lancharro cuando se presentó por Vox...
... Pero todo charlatán tiene su escribano, su Pío Moa, su César Vidal, su Sánchez Dragó. En nuestro caso, no siendo menos pero siéndolo, contamos con Antonio Manuel Barragán Lancharro, historiador natural de Monesterio que pasó años vilipendiando a las víctimas del franquismo en uno de esos blogs ultraderechistas que pululan por el inframundo de la red. Barragán va de suplente por la provincia de Badajoz y de número cuatro al ayuntamiento pacense, pero no cabe duda de que su impronta ocupa un lugar preeminente en el Partido, su nueva válvula de aliviación después de que, asustado consigo mismo, hiciera desaparecer de internet en 2014 todo rastro de su “creación literaria”. El Salto...👈
Efectivamente, antes de denunciar a un servidor y a mi compañero de andanzas historiográfica, Antonio Alfonso Hernández, el Sr. Barragán-Lancharo lo primero que hizo fue eliminar todas las entradas donde se atacaba a otras personas, y posteriormente tras un tiempo prudencial, eliminó definitivamente el blog. Su amigo Francisco Pilo Ortiz, también eliminó su blog que parecía hermano gemelo del de Barragán-Lancharro. Un servidor de todos ustedes aquí sigue. Luchando infatigablemente
Caravaca: La cruz del fascismo español, la cruz de la Guerra Santa contra ‘los moros’. Pasado y presente
Durante la dictadura, el régimen fusionó ritos católicos con propaganda política, usando cruces como la de Caravaca para legitimar la Guerra Civil como ‘cruzada’ por Dios y España
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Lucio Martínez Pereda, Nueva revolución, 28 de diciembre de 2025
El Pasado
La Cruz de Caravaca no es únicamente una inocente cruz patriarcal de doble travesaño, venerada en Caravaca de la Cruz (Murcia) desde el siglo XIII. Su aparición milagrosa se vincula a la conversión de un noble musulmán: el milagro sirvió como símbolo para estimular el ánimo guerrero de la reconquista cristiana en la frontera con Granada. La Iglesia le concedió al símbolo culto de latría relativa en 1736.
Durante la dictadura, el régimen fusionó ritos católicos con propaganda política, usando cruces como la de Caravaca para legitimar la Guerra Civil como “cruzada” por Dios y España. En la extensa liturgia patriótico religiosa del franquismo, la Cruz de Caravaca ocupa un lugar singular, a medio camino entre la devoción popular y la manipulación política. Si el nacionalcatolicismo fue el cemento espiritual del régimen, la cruz- no cualquier cruz, sino aquella que la tradición presentaba aparecida milagrosamente en la frontera de la cristiandad- se convirtió en emblema de una España que el fascismo pretendía redimir a través de la fe.
El relato fundacional de la Cruz de Caravaca, con sus ángeles que restituyen a la cristiandad el signo de la salvación sobre tierra musulmana, ofrecía al discurso franquista un modelo providencial perfecto: el de una nación elegida, combatiente y mística. En la retórica del régimen, se evocaba constantemente la continuidad entre aquella frontera medieval y la nueva “Cruzada” de 1936. Caravaca, en ese sentido, se transfiguró en un escenario de legitimidad histórica: la guerra, como la cruz, se justificaba por su sacralidad. Las cruces, como la de Caravaca, se multiplicaron en los pueblos, en las escuelas, en los cuarteles. No eran ya el signo de una devoción local, sino el recordatorio visual de una teología política que confundía patria y altar.
La Cruz de Caravaca, reliquia fronteriza y milagrosa, sirvió para naturalizar la idea de una España sitiada, siempre en riesgo de profanación, llamada una y otra vez a defender lo sagrado frente al enemigo “antiespañol”. En esta resignificación fascista de la cruz se condensaba la pretensión de Franco de refundir la historia en mito, la fe en identidad nacional, y la violencia en sacrificio. Esta reliquia- lo mismo que otras- se convertía, así, en testimonio de una guerra santa permanente que el franquismo necesitaba mantener viva para justificar su existencia.
El Presente
La reactivación contemporánea del interés por las Cruces de Caravaca no puede entenderse al margen de una común cultura política que la une con los mensajes xenófobos y anti islámicos de la ultraderecha española. Ambos fenómenos participan de un mismo imaginario: el de una nación en peligro, asediada por un enemigo exterior . La xenofobia ultraderechista actual no se alimenta sólo del miedo. Cuando Vox describe la inmigración como invasión, cuando reformula la diferencia como amenaza, trabaja sobre el viejo sedimento del nacional catolicismo. La Cruz de Caravaca, encuentra así un inesperado eco actual : el de la memoria simbólica de la Reconquista resucitada como consigna patriótica.
El franquismo no construyó cuatro millones de viviendas
Este es un comentario prototipo de un franquista: "... hubo un tiempo en el que España era octava potencia económica, se construirán millones de viviendas sociales y privadas que los trabajadores podían pagar en cinco o seis años, un tiempo que hubo paz y progreso...". A lo que le contestaron muy bien: "... del que hablas (...) era una dictadura como una catedral de grande, que es aún peor que una oligarquía de partidos corruptos del Estado, que es lo que tenemos ahora...". Exacto, esa octava potencia mundial era una dictadura pura y dura. Una dictadura que se fundó bajo un enorme baño de sangre; con miles de asesinatos de la posguerra, y que fue coercitiva durante toda su maldita existencia.
Y para salir de la malvada ignorancia no hay nada como leerse el libro de Rodolfo Serrano y Daniel Serrano, Toda España era una cárcel (2002). El libro es una serie de entrevistas a hombres y mujeres que pasaron por las cárceles de Franco durante los años 60 y 70 por motivos políticos, y es una prueba de que la represión franquista alcanzó más allá de la posguerra, llegando incluso hasta la transición.
Eduardo Encinas pertenecía al PCE y contó como eran las torturas en prisión...
... "La policía te machaca, te pega, te grita. Estás tú encerrado en una habitación sufriento dodo eso. Imagínese que en vez de cuatro paredes hubiera tres y en la otra hubiera gente mirándote. Mucha gente. Que no puede hablar, ni toser. Y la policía te pregutan que donde está el secretario de propaganda, o el otro, o el de más allá". Y ellos me decían: "Posiblemente, no hubiera hablado". Era el aislamiento. Era el aislamiento lo que les hundía, el estar solos. Toda España era una cárcel, Pág. 101
El todas las dictaduras los derechos humanos brillan por su ausencia.
Marcelino Camacho y Antonio García-Trevijano fueron encarcelados en 1976 cuando el sátrapa ya había muerto hacía varios meses: "Confirmado el procesamiento de García-Trevijano, Camacho, Aguado y Álvarez Dorronsoro"...
...Casi al mismo tiempo que Tamames, Triana y Bardem eran puestos en libertad, el Juzgado de Orden Público número 1 confirmaba el auto de procesamiento contra Antonio García Trevijano, Nazario Aguado, Francisco Álvarez Dorronsoro y Marcelino Camacho, miembros de «Coordinación Democrática», según informa la agencia Logos. Los procesados fueron detenidos a finales de marzo, cuando trataban de concurrir al acto de constitución de la «Platajunta». El día, 1 del pasado abril el mismo juzgado dictó auto de procesamiento contra ellos, como representantes del Partido del Trabajo, Movimiento Comunista de España, Comisiones Obreras y de otras entidades ilegales, y decretó la prisión provisional sin fianza. El País...👈
Antonio García-Trevijano al mes de estar en prisión fue interrogado por el juez...
... Antonio García Trevijano -procesado y en prisión por su pertenencia a Coordinación Democrática (CD) como presidente del Grupo Independiente- fue interrogado el pasado sábado en la cárcel de Carabanchel por el Juez de Orden Público. El interrogatorio versó sobre la constitución del organismo unitario de oposición, Coordinación Democrática, y sobre las personas que firmaron el documento constitutivo. El señor García Trevijano, a preguntas del juez, se negó a dar los nombres de los otros nueve firmantes, añadiendo que el juez podía tener elementos de juicio para identificarlos.
(...) Mañana martes declararán ante el juez por este caso José María de Zavala -secretario del Partido Carlista- y Eurico de la Peña -de Unión Social Demócrata Española-. El País...👈
Hace años, la editorial Flor del viento creó una colección de libros a la que tituló, ConFranco vivíamos peor; uno de los libros de esa colección lo titularon La gran represión, escrito por Mirta Núñez Díaz-Balart, Manuel Álvaro Dueñas, Francisco Espinosa Maestre y José María García Márquez...
...José Brizuela Camarero hoy vive en Madrid. Su padre fue uno de los desaparecidos en Castrillo de la Vega, provincia de Burgos. Como en tantas familias, la madre hizo frente a las continuas requisas que sufrían los campesinos... Aún conserva el documento de la entregas que se vio obligada a hacer su madre del producto de su trabajo. Hoy sufre al recordar que, tras el asesinato de su padre, tuvieron que entregar 400 kilos de trigo de la cosecha recogida "a los mismos que, el día 29 de julio, habían asesinado a mi padre [...] parte de ese trigo era producto de haber estado espigando todo el verano mi hermano de 10 años y yo con 7 años [...]". La gran represión, Pág. 179
Procesados dos veces por el mismo delito
Con relativa frecuencia se iniciaban dos e incluso tres procedimientos a una persona. En ocasiones tras haber sido absuelto en un consejo de guerra no evitaba que por los mismo hechos se fuera nuevamente procesado y, en algunos casos, condenados a diferentes penas de prisión. Ibidem, Pág. 363
La propaganda franquista es incansable, no para de generar mitos, bulos y tergiversaciones como que Franco construyó cuatro millones de viviendas sociales. Sin embargo es otra de las tantas falsedades...
... Sobre los 4 millones de viviendas sociales que habría construido Franco, el historiador asegura rotundo que "es un bulo", pues a ese número habría que restarle un millón y medio de viviendas de promoción privada, mientras que del resto solo 370.000 estaban construidas por el Estado. En el caso de las viviendas protegidas de promoción privada, subvencionadas, sí se superaron expectativas, con 2,3 millones de casas para clases medias. Leer más... 👈
Núcleo de chabolas Jaime el Conquistador, en el área que comprende las actuales calles Jaime el Conquistador, Fernando Poo y Torres Miranda. (Madrid)
Un servidor nació en el 64, mi padre fue uno de esos millones de españoles que durante el desarrollismo tuvo que emigrar al extranjero (París) porque los sueldos en España eran una birria. No se pudo comprar una vivienda y un coche hasta la muerte de Franco. Ese desarrollismo no le llegaba a todo el mundo por igual: "las grandes ciudades se llenaban de barrios de chabolas de inmigrantes del campo. En Madrid, en 1960, había más de 70.000 infraviviendas". De la paz del franquismo de la que se jactan los franquistas de hoy, como han dicho los historiadores, fue la paz de los cementerios.
Si como dice un amigo, lo de hoy es una "oligarquía de partidos corruptos del Estado", lo anterior era una "dictadura como una catedral de grande"; algo a todas luces bastante peor, porque la corrupción durante el franquismo también estaba a la orden del día, solo que los gerifaltes del franquismo corruptos no iban ninguno a la cárcel como si han entrado Bárcenas, Rodrigo Rato, Celdrán o Ábalos y tantísimos otros.
El mayor corrupto durante el franquismo fue el propio dictador: "Franco acumuló una fortuna de 400 millones gracias a su entramado corrupto"...
... “Franco se consideraba el Estado, España. Necesitaba dinero y se apropió de él”, cuenta a eldiario.es el historiador Ángel Viñas. A cuatro décadas de la muerte del dictador, el autor publica el libro La otra cara del caudillo (Crítica, 2015), una obra que da “un paso más en el continuo proceso de desmitificación de Franco”. Leer más...👈
No podemos tener dudas de que Juan Carlos I tuvo un gran maestro en el arte de la corrupción estatal, Francisco Franco Bahamonde. Aparte de heredar la jefatura de Estado, el campechano heredó la corrupción. Los franquistas me recuerdan a los estalinistas.
En los últimos años, a raíz del conocido por los estudiosos como “el despertar de la memoria”, asociaciones de memoria histórica, víctimas del franquismo, periodistas, investigadores e historiadores han denunciado lo que se conoce como “modelo de impunidad español”. Uno de los principales pilares de ese modelo fue la Brigada de Investigación Social, la popularmente conocida como Brigada Político Social por aquellos que pasan por sus manos. Esta “guardia pretoriana del régimen” como la denominaba Vázquez Montalbán, fue uno de los pilares fundamentales de la represión del franquismo. Pero también del mantenimiento del orden público durante los años de la Transición y posteriormente. Porque aunque este Cuerpo se disolvió en 1978, sus miembros y métodos siguieron actuando. Todo esto y más se trata en mi nuevo libro La Secreta de Franco, editado por Espasa y que está en las librerías desde el pasado 23 de marzo.
¿Por qué ahora un libro sobre la Brigada Político Social?
Gracias a la apertura de los archivos, a la creación de grupos de investigación, al interés social creado, los estudios, tesis doctorales, trabajos sobre la represión franquista, la violencia política y policial, la oposición antifraquista se han incrementado de forma extraordinaria. Son diversos y desde diversas perspectivas como para tratarlos aquí. Sin embargo, sobre los agentes que formaron parte de la policía política se ha escrito muy poco desde lo académico y la investigación histórica. A pesar del interés social que se ha generado sobre este tema, tratándose en documentales como El Silencio de Otros (ganador de Goya a mejor documental), en programas de televisión de la Sexta y de RTVE, en series como El día de mañana o La línea invisible, ambas dirigidas por Mariano Barrosos para Movistar. También novelas como la Caída de Madrid de Rafael Chibres.
El primer libro que se escribió sobre este cuerpo especializado en la represión a la movilización antifranquista fue por el periodista Antoni Batista, en 1995, con el título Brigada Social, sobre las actuaciones de la BPS sobre todo en Cataluña. Quince años después, en 2010, el mismo autor publicó La carta. Historia de un comisario franquista (2010), sobre la historia de uno de los miembros de la BPS, Juan Antonio Creix. También en 2010 apareció Clandestinos, de José Ramón Gómez Fouz, sobre el funcionamiento de la BPS en Asturias. En 2011, Peligrosos demócratas, de Alberto Sabio, centrado en el papel de la Brigada en Aragón. Ocho años después, en 2019, Simplemente es profesionalidad. Historias de la Brigada Político-Social de València, del periodista Lucas Marco, y en 2020, Fichados, de Gabriel Carrión, sobre los boletines de la BPS. También han aparecido textos como Verdugos impunes (2019) de Gutmaro Gómez, José Babiano, Antonio Míguez y Javier Tébar, donde se analizan a algunos miembros de la BPS y la impunidad de lo que gozaron. Sin embargo, de forma general y pormenorizada no se había realizado ningún trabajo de investigación. Esta es la primera tesis doctoral y el primer libro que trata a este aparato policial en todas sus dimensiones.
Los hermanos Juan Creix (foto: Ara)
En otros países de nuestro entorno y del mundo no es así. De hecho, en nuestro país vecino, Portugal, se llevan realizando trabajos sobre la PIDE, la policía política de la dictadura de Salazar, desde la caída de la misma tras la Revolución de los Claveles. La historiadora Laura Pimentel fue una de las primeras en empezar dichas investigaciones. Actualmente, hay un museo en el centro de Lisboa, el Museo do Aljube, sobre la represión política y policial en aquellos años. Sobre la Gestapo, la policía política nazi, también son diversos los estudios sobre el tema. Como el famoso Historia de la Gestapo, de Jacques Delaure (1967), o el más reciente La Gestapo. Mito y realidad de la policía secreta de Hitler, de Frank Mcdonough (2016). En Estados Unidos, Tim Weiner ganó el Premio Nacional de la Crítica y el Pulitzer con Legado de cenizas. La historia de la CIA (2007) y Enemigos públicos: historia del FBI (2012), respectivamente. En América Latina se han publicado informes sobre Derechos Humanos en Argentina (Informe Nunca Más) o Chile (Informe Retting), y en ellos se habla sin tapujos de la actividad de las Policías políticas en las dictaduras de Videla y Pinochet. Incluso un historiador español, Jose M. Faraldo, ha escrito un libro sobre la KGB soviética titulado Las redes del terror. Las policías secretas comunistas y su legado (2018).
¿Por qué entonces no ha habido en nuestro país un trabajo de estas características sobre la Policía política durante el franquismo? La principal razón puede que sea la dificultad de acceso a las fuentes por la normativa de archivos (como la Ley de Secretos Oficiales, de 1968, o la Ley de Patrimonio Histórico), que impide que una gran parte de la documentación de los últimos años del franquismo o de la Transición pueda ser consultada, ya que, según las leyes que protegen los datos policiales, han de pasar veinticinco años de la muerte de un agente para tener libre acceso a su ficha personal. Otro motivo puede ser la falta de interés político en desenmarañar esta cuestión, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de los que participaron en la represión franquista trabajaron después en la Policía democrática.
También hay razones de carácter político y social: la impunidad en la que quedaron los crímenes del franquismo, a través de la Ley de Amnistía, hizo que la mayoría de policías, jueces, políticos que habían participado en la represión de la dictadura, se mantuvieran en puestos de poder. En los últimos años se ha querido mantener una visión idealizada de lo que fue la Transición, como un ejemplo a seguir en el mundo, modélica, pacífica, sin traumas. Sin embargo, como han demostrado las últimas investigaciones de Sophie Baby, Mariano Sánchez Soler, Alberto Sabio, Pere Ysás o Carmen Molinero, esa visión dista mucho de la realidad de la épica.
Por todo esto, por la necesidad de que se estudiara la policía política de la dictadura franquista desde la rigurosidad científica y las fuentes de archivo, de que se diera cauce mediante la investigación a esta inquietud social, decidí realizar la tesis doctoral titulada El águila gris: la policía política durante la dictadura franquista en Madrid y Asturias (1956-1976), con nota cum laude en la Universidad Autónoma de Madrid y a raíz de dicho trabajo publicar La Secreta de Franco. La Brigada Político Social durante la dictadura, editado por Espasa.
Eduardo Quintela Bóveda y Pedro Polo Borreguero (foto: El Salto Diario)
¿De que trata el libro?
El libro, de más de 350 páginas, se divide en seis capítulos, además del prólogo, escrito por los historiadores y mis directores de tesis Fernando Hernández Sánchez y Álvaro Soto Carmona la introducción y el epílogo, escrito por el periodista e investigador Mariano Sánchez Soler. En la introducción se explica el estado de la cuestión sobre el tema tratado, las dificultades de acceso a las fuentes documentales, el interés social que genera, la necesidad de la tesis y la investigación.
En el primer capítulo se trata la creación de la Brigada Político Social, vinculada a la represión franquista, uno de los pilares fundamentales para entender la larga duración del régimen. La policía política jugó un papel de primer orden, junto con la Falange y el Ejército en la detención de todos aquellos que se habían opuesto al Golpe de Estado del 18 de julio, que habían apoyado a las organizaciones del Frente Popular, sindicatos de clase, etc. Fueron más de 200.000 los fusilados, otras tantos centenares de miles fueron encarceladas en cárceles o campos de concentración, miles y miles las mujeres republicanas rapadas y violadas por haber cuestionado el machismo y luchado por sus derechos.
En este contexto se crea el aparato de represión franquista, con normativas como la Ley de Responsabilidades Políticas, la Ley de la Represión contra la Masonería y el Comunismo o la Ley contra el Bandidaje y el Terrorismo. En septiembre de 1936 se crearon el Servicio de Información Militar, el Servicio de Información de la Frontera Nordeste de España (SIFNE) y el Servicio de Información Naval, encargado de vigilar las actividades de las organizaciones contra el franquismo y llevar a cabo tareas de espionaje en zona republicana. En la primavera de 1937 se fundó la Oficina de Propaganda Anticomunista, dirigida por Marcelino Ulibarri, secretario particular de Franco, con el objetivo de recoger información en territorio de la República, así como de hacer propaganda a favor del régimen. Unos meses después, el 30 de noviembre, se instituyó el Servicio de Información y Policía Militar (SIPM), dirigido por José Ungría, miembro del Alto Estado Mayor, cuyo objetivo era homogeneizar los servicios de contrainteligencia. En mayo de 1938 se creó la Delegación de Servicios Especiales y Recuperación de Documentos para incautar material de las organizaciones del Frente Popular y de los sindicatos, con el fin de depurarlos de «elementos subversivos» posteriormente.
Foto del expediente de Roberto Coneda (archivo del Ministerio del Interior)
Con estos mimbres, en 1941, con la Ley de Policía, se crea oficialmente la Brigada de Investigación Social, conocido popularmente como la Brigada Político Social. Desde 1938 había bandos de guerra donde se hablaba de la actuación policial en zona franquista. En esos momento se llevó a cabo la depuración de policías con simpatías republicanas. El 18 de abril de 1939 salió en el periódico La Vanguardia la primera noticia en la que se hace referencia a esta policía secreta. Pero con la normativa del año 41 se dio carta de naturaleza a la policía política a la que se la caracterizaba de la siguiente manera:
“Así podrá la nueva Policía española llevar a cabo la vigilancia, permanente y total, indispensable para la vida de la Nación, que en los estados totalitarios se logra merced a una acertada combinación de técnica perfecta y de lealtad que permita la clasificación adecuada de sus actividades y dé vida a la Policía política como órgano más eficiente de la vida del Estado.”
En el segundo capítulo se abordan los diferentes perfiles de los miembros de la Brigada Político Social, a raíz del análisis de los expedientes personales de algunos de sus principales miembros, siendo mucho de este material inédito. Seis son los perfiles que he podido extraer. Los denominados de la “Vieja Policía” que ya eran agentes en la época de la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República. Ya entonces su trabajo consistía en reprimir las acciones del movimiento obrero, por lo que, en cuanto se instauró el Estado franquista, se imbricaron perfectamente en el engranaje policial del nuevo régimen. Muchos llegaron a colaborar con la Policía política nazi, la Gestapo, y fueron perseguidos por las autoridades aliadas, si bien siempre contaron con la protección del Estado. Entre estos están Eduardo Portela y Pedro Urraca.
Los denominados “jugando con dos barajas” En este grupo se incluyen los agentes que, durante la Segunda República, realizaron tareas represivas sobre todo contra grupos anarquistas. Algunos empezaron su carrera en los años finales de la dictadura de Primo de Rivera, pero fue durante la República cuando verdaderamente destacaron, sobre todo por su actuación en la revolución de octubre de 1934, lo que en muchos casos les llevó a ser trasladados e incluso relegados de sus puestos. Estos agentes, en cuanto tuvieron oportunidad, comenzaron a colaborar con los sublevados, si bien hubieron de pasar por un exhaustivo examen para averiguar su grado de afección al régimen. En los años cincuenta y sesenta recibieron ascensos y asumieron la jefatura de la BPS en zonas tan importantes como Madrid o Valencia, llegando a actuar como interlocutores de los servicios policiales de Estados Unidos. Casos como el de Vicente Reguengo.
Claudio Ramos Tejedor (foto: diario Público)
Los “teóricos”, los agentes que iniciaron sus carreras en tiempos de la República y de la Guerra Civil, pero que, durante la dictadura, se dedicaron fundamentalmente a recopilar la información sobre los vencidos para «ficharlos» y reprimirlos, y, al mismo tiempo, desacreditar a las organizaciones republicanas y de izquierdas publicando folletos y libros. Algunos de estos policías fueron cayendo poco a poco en el ostracismo; sin embargo, la mayoría pudo mantener su categoría y conseguir ascensos y prebendas. Como Eduardo Comín Colomer o Mauricio Carlavilla. Los “quintacolumnistas”, donde se incluyen los agentes de la BPS cuya carrera se inició a mediados de los años treinta y que, durante la Guerra Civil, estuvieron en el lado republicano, fundamentalmente en Madrid o Barcelona, pero realizando tareas de espionaje, de sustracción de documentos y de liberación de presos. Era lo que se conocía como la «quinta columna». Cuando acabó la guerra, las autoridades franquistas examinaron la conducta y los antecedentes de estos agentes durante la República, y los que lograron sobrevivir a la purga siguieron su carrera durante la dictadura, llegando a ocupar importantes cargos en la BPS. El caso más famoso es el de Saturnino Yagüe.
Los conocidos como “infiltrados” , que iniciaron su carrera durante la Guerra Civil y la posguerra. Llevaron a cabo tareas de infiltración dentro de las organizaciones políticas clandestinas y muchos estuvieron implicados en torturas policiales. Aunque sus carreras despegaron en los años sesenta y setenta, ya en los cincuenta habían realizado algunos trabajos policiales de importancia. En este grupo estarían policías tan famosos de la BPS como Roberto Conesa Escudero, Claudio Ramos Tejedor y Melitón Manzanas. Por último, estarían “los aprendices”. Entraron en en los años sesenta o setenta, en el llamado «tardofranquismo», infiltrándose en el movimiento estudiantil, acudiendo a la universidad y participando en asambleas y reuniones clandestinas para después perseguir y detener a los cabecillas de las principales organizaciones universitarias antifranquistas. Aquí estaría el famoso Antonio González Pacheco alias “Billy el Niño”. Pero como se analiza en este capítulo, la BPS tenía diversos tipos de agentes, aunque todos al servicio de la estructura represiva del régimen franquista.
En el tercer capítulo se destripan los diferentes métodos de la secreta, su preparación y sus relaciones internacionales. Primero se distinguen las fases por las que pasa el proceso policial, siendo el método el siguiente: la Policía obtenía información sobre las personas a las que se proponía detener, ya fuera mediante investigaciones o a través de agentes infiltrados en los grupos clandestinos o por medio de confidentes. Una vez realizado el arresto, se abrían las diligencias policiales, entre ellas la aplicación de la tortura durante el interrogatorio, hasta que, finalmente, los jueces instruían el expediente. En el proceso, por supuesto, participaban como testigos los policías que habían realizado las detenciones y los interrogatorios.
Melitón Manzanas (foto: diario Público)
Se estudian las diferentes formas de obtención de información, como la delación tras los interrogatorios y la tortura o la infiltración en organizaciones antifranquista, como las propias autoridades franquistas reconocieron. El siguiente paso, la detención y la tortura, donde se analizan los diferentes tipos de malos tratos que realizaba la BPS, como la «bañera» (meter la cabeza del detenido en un barreño lleno de agua, orines o heces), el «quirófano» (se ataba de pies y manos al detenido y se le colocaba boca arriba sobre una mesa con los pies descalzos; varios agentes se colocaban encima de él mientras otro le golpeaba la planta de los pies), la «colgadura» (se colgaba al preso de una cuerda y se le golpeaba con porras), las palizas o insultos. El tercer paso consistía en el juicio, donde muchos militantes antifranquistas denunciaban las torturas sufridas, relatando varios casos en el libro, aunque estas denuncias quedaban siempre archivadas. Toda esta labor recibía recompensas en forma de felicitaciones y de recompensas económicas, que se detallan en el capítulo.
También se habla de la formación de los miembros de la secreta. Los miembros de la BPS debían entrenarse debidamente para hacer frente a la oposición antifranquista y justificar la represión. Para ello se redactaron y publicaron boletines informativos sobre el movimiento obrero y de izquierdas —a partir de las tesis del régimen—, y, posteriormente, en esos mismos boletines (solo accesibles para los policías) se anunciaban las detenciones que la BPS iba realizando a lo largo y ancho de todo el territorio. Estos boletines fueron primero los boletines anti-marxistas y después los boletines de investigación social. También se crearon revistas como Policía, que leían los miembros del Cuerpo Superior de Policía y donde escribían sobre sus tareas policiales. De hecho, hubo decenas de policías-escritores, que se dedicaron a realizar propaganda para el régimen e incluso ganaron premios literarios (como Tomás Salvador con el premio Planeta en 1960). También se leían textos sobre lucha “antisubersiva” que venían del extranjero, como el libro de Raymond Marcellin El orden público y los grupos revolucionarios.
Lo último que se trata en este capítulo es la cuestión de las relaciones internacionales con otras policías del mundo, sobre todo con la Gestapo en Alemania y la CIA y el FBI en EEUU. En los primeros momentos de la dictadura franquista, los nazis tuvieron mucho que ver en el nacimiento de la BPS. De hecho en 1938 se firmaron pactos de cooperación policial entre las policías franquistas y nazis. Dos años después Himmler visitó España y se reunió con los jefes de la Dirección General de Seguridad y de la Policía. Paul Winzer, uno de los miembros más importantes de la Gestapo, estuvo en España entrenando a miembros de la BPS. En 1941 justo es cuando se crea la Ley de Policía y aparece toda la normativa que crea la policía política franquista. Tras la derrota del eje y con la Guerra Fría, la España franquista se convierte en un aliado de Occidente. Varios miembros de la BPS viajan a EEUU a recibir cursos de instrucción policial. E incluso participan en operaciones policiales internacionales como la búsqueda en nuestro país de Beria, jefe de la policía política soviética, que supuestamente habría huido tras la muerte de Stalin.
Detención de un manifestante antifranquista por miembros de la BPS (foto: diario Público)
En los siguientes dos capítulos, cuatro y cinco se trata la cuestión de la policía secreta contra los diferentes movimientos sociales, organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones de lucha armada y terroristas que se oponían al franquismo. Primero fueron los guerrilleros, a los que la BPS tenía fichados, aunque tardó más de una década (hasta 1948) en acabar con ellos. Después, a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta, surge un nuevo movimiento obrero, estudiantil que desconcierta a los propios agentes de la BPS, que tendrán que ponerse a analizar a través de reuniones policiales a nivel nacional (como la que realizan en septiembre de 1965 para estudiar al movimiento estudiantil), de sus boletines de investigación, para después actuar con total contundencia. Aparecen nuevas organizaciones a la izquierda de las tradicionales (PSOE y PCE), el PCE se convierte en el “partido del antifranquismo”, los intelectuales, artistas y profesionales liberales (sobre todo, los abogados) comienzan a ser críticos con la dictadura y también aparece el fenómeno de ETA y el FRAP. En estos capítulos se estudia como la BPS hizo frente a toda esta oposición. Pero también se estudia como la oposición hizo frente a la represión, mediante manuales donde se aprendía a sortear las detenciones y la tortura o con episodios como el Asalto a la Comisaría de Mieres de 1965, donde los mineros y mujeres antifranquistas se enfrentaron en plena calle a las fuerzas de orden público.
Para finalizar, está el último capítulo donde se describe todo lo ocurrido en la Transición y después, hasta la actualidad. El mito de la Transición “pacífica”, donde las fuerzas de orden público jugaron un papel en reprimir manifestaciones, que acababan con heridos y hasta muertos. Qué pasó con los miembros de la BPS, si fueron depurados o juzgados o por el contrario, fueron ascendidos o condecorados en la policía democrática. Si la Ley de Amnistía fue una ley de “punto final” de los crímenes del franquismo o no. Si fue posible otro tipo de policía, estudiando el sindicalismo policial, que pedían cambios democráticos dentro del Cuerpo. Por último, que pasó con los miembros de la policía secreta tras la Transición, con los GAL y la guerra sucia, los casos de corrupción policial, llegando hasta Villarejo (que fue miembro de la BPS en los años setenta).
Además de estos capítulos, hay un anexo con datos y fechas claves de la BPS, con los nombres de aquellos que aportaron su testimonio (sobre todo, víctimas del franquismo), la bibliografía utilizada, índice onomástico. También hay un encarte con fotografías de miembros de la BPS, la Dirección General de Seguridad, de víctimas de las tortura de la BPS.
Por lo tanto, con La Secreta de Franco he querido realizar el primer estudio pormenorizado sobre lo que fue la Brigada Político Social, una herramienta fundamental para la represión del régimen franquista. Entender como funcionaba, sus métodos, sus relaciones con otras policías. Ver también como finalmente fue ineficaz para entender los cambios sociales que se estaban dando en el país y que le desbordaron, aunque consiguieran detener a los principales dirigentes de la oposición. También este libro hace hincapié en el papel activo de los resistentes antifranquistas, que hicieron frente a las torturas de la BPS y se enfrentaron a la dictadura, a pesar de que sabían que les iba a golpear y que iban a ir a la cárcel. Este libro es un homenaje también a su lucha. Y un granito de arena para conocer más sobre los verdugos de la dictadura franquista.