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jueves, 27 de noviembre de 2025

La represión contra los maestros republicanos.

 


La represión contra los maestros republicanos.

 

Al  hablar del arrasamiento de la cultura no podemos olvidar de mencionar a  los maestros republicanos que fueron unos de los sectores del  funcionariado más represaliado durante la guerra y posteriormente  durante el fascismo. Se les consideraba responsables de la militancia  revolucionaria de los jóvenes. La mayoría eran progresistas y sus  enseñanzas se basaban en una educación científica y laica. Este fue el  delito del que fueron acusados por los fascistas y por el que pagaron un  alto precio.

 

En  un primer momento, fueron militares, falangistas y guardia civiles los  que peinaron los pueblos y ciudades en busca de los maestros  republicanos. Muchos fueron fusilados, otros encarcelados.

 

La  Universidad no escapó a esta represión, el Rector de la Universidad de  Oviedo, Leopoldo Alas Argüelles y el de la Universidad de Granada fueron  fusilados.

 

En  un segundo momento se institucionalizó la represión. Un decreto del 8  de noviembre de 1936, firmado por Franco, apuntaba que es “necesario”  una “revisión total y profunda en  el personal de Instrucción Pública (…) extirpando así de raíz esas  falsas doctrinas que con sus apóstoles han sido los principales factores  de la trágica situación a la que fue llevada nuestra patria”. Así da comienzo el proceso de depuración de los maestros y de todos los niveles de enseñanza.  Más de 60.000 fueron depurados, de los que más de 15.000 fueron  expulsados de la carrera no pudiendo ejercer la docencia nunca más,  otros 6.000 fueron sancionados. Estas sanciones consistían en el  traslado forzoso, la suspensión temporal de empleo y sueldo, etc.

 

Ante  la falta de maestros, mediante un decreto de 1940, las vacantes de las  escuelas, institutos y universidades fueron ocupadas por cerca de 2.000  oficiales del Ejército fascista, que después se ampliaría a  excombatientes y mutilados de guerra franquistas, falangistas e incluso a  sus familiares. No tenían ningún tipo de conocimientos pedagógicos ni  educativos, pero el único requisito que se requería era que fueran adictos al régimen.

 

La enseñanza se redujo al estudio de la religión y de las “hazañas de los héroes y figuras de la Cruzada”.

 

De  las teorías de la Institución Libre de Enseñanza fundada por Francisco  Giner de los Ríos, en las que se basaba la educación republicana, se  pasó a la escuela nacional-católica caracterizada por el integrismo  desde el punto de vista religioso, la autoridad, la jerarquía y el patriotismo.

 

[Dibujo de Castelao. ‘A derradeira leición do mestre’ (un maestro asesinado, al lado dos niños llorando).

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