La represión contra los maestros republicanos.
Al hablar del
arrasamiento de la cultura no podemos olvidar de mencionar a los maestros republicanos que fueron unos de
los sectores del funcionariado más
represaliado durante la guerra y posteriormente
durante el fascismo. Se les consideraba responsables de la
militancia revolucionaria de los
jóvenes. La mayoría eran progresistas y sus
enseñanzas se basaban en una educación científica y laica. Este fue el delito del que fueron acusados por los
fascistas y por el que pagaron un alto
precio.
En un primer momento,
fueron militares, falangistas y guardia civiles los que peinaron los pueblos y ciudades en busca
de los maestros republicanos. Muchos
fueron fusilados, otros encarcelados.
La Universidad no
escapó a esta represión, el Rector de la Universidad de Oviedo, Leopoldo Alas Argüelles y el de la
Universidad de Granada fueron fusilados.
En un segundo momento
se institucionalizó la represión. Un decreto del 8 de noviembre de 1936, firmado por Franco,
apuntaba que es “necesario” una
“revisión total y profunda en el
personal de Instrucción Pública (…) extirpando así de raíz esas falsas doctrinas que con sus apóstoles han
sido los principales factores de la
trágica situación a la que fue llevada nuestra patria”. Así da comienzo el
proceso de depuración de los maestros y de todos los niveles de enseñanza. Más de 60.000 fueron depurados, de los que
más de 15.000 fueron expulsados de la
carrera no pudiendo ejercer la docencia nunca más, otros 6.000 fueron sancionados. Estas
sanciones consistían en el traslado
forzoso, la suspensión temporal de empleo y sueldo, etc.
Ante la falta de
maestros, mediante un decreto de 1940, las vacantes de las escuelas, institutos y universidades fueron
ocupadas por cerca de 2.000 oficiales
del Ejército fascista, que después se ampliaría a excombatientes y mutilados de guerra
franquistas, falangistas e incluso a sus
familiares. No tenían ningún tipo de conocimientos pedagógicos ni educativos, pero el único requisito que se
requería era que fueran adictos al régimen.
La enseñanza se redujo al estudio de la religión y de las
“hazañas de los héroes y figuras de la Cruzada”.
De las teorías de la
Institución Libre de Enseñanza fundada por Francisco Giner de los Ríos, en las que se basaba la
educación republicana, se pasó a la
escuela nacional-católica caracterizada por el integrismo desde el punto de vista religioso, la
autoridad, la jerarquía y el patriotismo.
[Dibujo de Castelao. ‘A derradeira leición do mestre’ (un
maestro asesinado, al lado dos niños llorando).

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