CURAS PEDERSTAS FRANQUISTAS
Curas pederastas... y hasta asesinos.
Josep Prat Balaguer, ejerció 17 años el sacerdocio en una parroquia de Lleida después de haber violado y asesinado a un monaguillo de 9 años.
La podredumbre eclesial que estos días está saliendo en todos los medios de comunicación parece que no tiene límites, cada día nuevos casos, con detalles cada vez más morbosos de los abusadores, que hacen que parezca imposible superar a los anteriores, pero está claro que nunca vamos a dejar de sorprendernos de hasta donde llegaron algunos consagrados en un ambiente propicio para la ocultación y el encubrimiento por parte de sus superiores.
Y si hay un caso que es difícil de superar es el que se ha vuelto a destapar de un sacerdote que no solo violó a un monaguillo sino que lo asesinó de una forma brutal y despiadada, dado la gravedad del asunto, el tema ya apareció en los medios de comunicación de la época, especialmente en aquel conocido diario de sucesos llamado "El Caso", pero eran los tiempos de Franco, y estos temas tenían que tratarse con mucha delicadeza, dada la condición sacerdotal del asesino, incluso se hizo servir el argumento del arzobispo Jaume Pujol y es que el hombre tuvo un momento de ofuscación y de locura, como si fuera un simple error puntual.
Ahora que no hay censura y se ha abierto la veda a la denuncia de cualquier caso que tenga que ver con la Iglesia, y cuanta más carnaza mejor, hemos conocido más a fondo el caso del P. Josep Prat Balaguer, sacerdote perteneciente a la Congregación de la Misión, conocidos popularmente como los "padres paules" que ejercía el sacerdocio en Valencia, concretamente en la población de Puerto de Sagunto.
Fue el 2 de marzo de 1971, cuando el sacerdote hacia las seis de la tarde saca al niño del colegio y se lo lleva a la parroquia de Nuestra Señora de Begoña con la excusa de que necesita su ayuda ya que el menor era monaguillo suyo. Se lo lleva a su despacho y allí lo golpea con un cenicero, lo viola y después intenta estrangularlo, al no conseguirlo le asesta 47 puñaladas con un abrecartas.
El niño llamado Francisco Calero Navalón, conocido popularmente como "Paquito" falleció en el sanatorio de Altos Hornos y posteriormente se realizó el juicio por asesinato contra el sacerdote, para el que la fiscalía pidió la pena de muerte, entonces vigente en nuestro país, pero la condena no fue ni mucho menos dura, y ni siquiera llegó a cumplirla.
Así que al cabo de unos años, en 1985, lo encontramos tranquilamente ejerciendo el sacerdocio en la parroquia del barrio de la Bordeta de Lleida, se supone que con el visto bueno de su Congregación y del obispo del lugar que por entonces era Don Ramón Malla. Allí estuvo hasta el 2002 en que fue trasladado a Vallvidrera (Barcelona) a una casa que ahí tienen los paules donde falleció.
El escandalizado pueblo de Puerto de Sagunto que nunca pudo olvidar un hecho así, descubrió con gran indignación que en el año 2004, otro sacerdote de la Congregación de la Misión había elaborado un libro ensalzando la figura de 121 religiosos mallorquines, entre los que aparecía Josep Prat en el número 103, ya que había nacido en Inca en 1917. Y no hay para menos viendo como el biógrafo resume de una forma piadosa el caso de violación y asesinato, cuando explica su etapa como sacerdote en la población valenciana: "tuvo un problema muy grave que asumió con fortaleza y humildad".
Con el mismo espíritu que el P. Josep Barceló, autor del libro, han tratado muchos obispos y abades los casos de pederastia y abusos que han sucedido con algunos de sus subordinados. Esperemos que esta avalancha de información y de acusaciones gravísimas haga que que nunca vuelvan a suceder actitudes de tolerancia y encubrimiento, que tristemente tenemos que contemplar avergonzados todos los católicos.
Solo Cumplió 7 años de los 17 de condena además además de perdonarle la pena de muerte
Màrius Torrente
La podredumbre eclesial que estos días está saliendo en todos los medios de comunicación parece que no tiene límites, cada día nuevos casos, con detalles cada vez más morbosos de los abusadores, que hacen que parezca imposible superar a los anteriores, pero está claro que nunca vamos a dejar de sorprendernos de hasta donde llegaron algunos consagrados en un ambiente propicio para la ocultación y el encubrimiento por parte de sus superiores.Y si hay un caso que es difícil de superar es el que se ha vuelto a destapar de un sacerdote que no solo violó a un monaguillo sino que lo asesinó de una forma brutal y despiadada, dado la gravedad del asunto, el tema ya apareció en los medios de comunicación de la época, especialmente en aquel conocido diario de sucesos llamado "El Caso", pero eran los tiempos de Franco, y estos temas tenían que tratarse con mucha delicadeza, dada la condición sacerdotal del asesino, incluso se hizo servir el argumento del arzobispo Jaume Pujol y es que el hombre tuvo un momento de ofuscación y de locura, como si fuera un simple error puntual.
Ahora que no hay censura y se ha abierto la veda a la denuncia de cualquier caso que tenga que ver con la Iglesia, y cuanta más carnaza mejor, hemos conocido más a fondo el caso del P. Josep Prat Balaguer, sacerdote perteneciente a la Congregación de la Misión, conocidos popularmente como los "padres paules" que ejercía el sacerdocio en Valencia, concretamente en la población de Puerto de Sagunto.
Fue el 2 de marzo de 1971, cuando el sacerdote hacia las seis de la tarde saca al niño del colegio y se lo lleva a la parroquia de Nuestra Señora de Begoña con la excusa de que necesita su ayuda ya que el menor era monaguillo suyo. Se lo lleva a su despacho y allí lo golpea con un cenicero, lo viola y después intenta estrangularlo, al no conseguirlo le asesta 47 puñaladas con un abrecartas.
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| Parroquia de Lleida donde ejerció como sacerdote 17 años |
Así que al cabo de unos años, en 1985, lo encontramos tranquilamente ejerciendo el sacerdocio en la parroquia del barrio de la Bordeta de Lleida, se supone que con el visto bueno de su Congregación y del obispo del lugar que por entonces era Don Ramón Malla. Allí estuvo hasta el 2002 en que fue trasladado a Vallvidrera (Barcelona) a una casa que ahí tienen los paules donde falleció.
El escandalizado pueblo de Puerto de Sagunto que nunca pudo olvidar un hecho así, descubrió con gran indignación que en el año 2004, otro sacerdote de la Congregación de la Misión había elaborado un libro ensalzando la figura de 121 religiosos mallorquines, entre los que aparecía Josep Prat en el número 103, ya que había nacido en Inca en 1917. Y no hay para menos viendo como el biógrafo resume de una forma piadosa el caso de violación y asesinato, cuando explica su etapa como sacerdote en la población valenciana: "tuvo un problema muy grave que asumió con fortaleza y humildad".
Con el mismo espíritu que el P. Josep Barceló, autor del libro, han tratado muchos obispos y abades los casos de pederastia y abusos que han sucedido con algunos de sus subordinados. Esperemos que esta avalancha de información y de acusaciones gravísimas haga que que nunca vuelvan a suceder actitudes de tolerancia y encubrimiento, que tristemente tenemos que contemplar avergonzados todos los católicos.
Solo Cumplió 7 años de los 17 de condena además además de perdonarle la pena de muerte
Màrius Torrente

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